La isla misteriosa

Cuando era más pequeña, eventualmente llegué a un punto muerto en el que simplemente ya no había más libros de Harry Potter. ¿Qué se suponía que debía leer entonces? Sabía que me gustaban las aventuras, la fantasía y los héroes incomprendidos, pero no tenía la menor idea de cómo encontrar historias de ese tipo. Mi mamá me sugirió que le diera una oportunidad a Julio Verne, y lo hice, comenzando con La vuelta al mundo en 80 días. Lo terminé a duras penas y para entonces ya no recordaba gran cosa, pero seguí con 20,000 leguas de viaje submarino, que dejé a los pocos capítulos.

Consideré esto como en enorme fracaso por mi parte, por lo que a lo largo de los años traté de regresar a él sin conseguirlo, hasta hace muy poco. A decir verdad, sí comprendo por qué había sido de esta manera, pero me alegra no haber dejado de insistir.

Empecé con Viaje al centro de la Tierra, releí los dos libros ya mencionados y pasé por otros muy bien conocidos, como 5 semanas en globo y De la Tierra a la Luna, hasta que finalmente llegué a la que es reconocida como la gran obra maestra de este autor: La isla misteriosa


«No eran ni aeronautas de profesión ni amantes de expediciones aéreas los que el huracán acababa de arrojar en aquella costa: eran prisioneros de guerra, a los que la audacia había impulsado a fugarse en circunstancias extraordinarias».

Nombre del libro: La isla misteriosa 
Autor: Julio Verne 
Año de publicación: 1875 y 1876 
Género: Novela científica (hoy ciencia ficción) 

La historia se desarrolla durante la época de la guerra civil estadounidense (1861 – 1865), en la que nuestros personajes son partidarios activos del norte hasta que se ven retenidos en la ciudad de Richmond bajo distintas circunstancias. Primero conocemos a Ciro Smith, un ingeniero al que se la había confiado la tarea de dirigir algunos ferrocarriles y que había participado en numerosas batallas hasta que fue hecho prisionero en un intento de tomar la ciudad. Ahí conoce a Gedeón Spilett, un periodista que también luchaba en el frente, con el objetivo de ser el primero en informar sobre los sucesos de la guerra. 

  Poco después se les une Nab, un ex esclavo liberado por Ciro Smith mucho tiempo atrás que corre a reunirse con el ingeniero al enterarse de que estaba hecho prisionero.

  Naturalmente, a ninguno de los tres les complace estar atrapados en líneas enemigas, y pronto comienzan a buscar una vía de escape. Al enterarse de dichos planes, un marinero llamado Pencroff se les acerca para proponerles usar el globo aerostático que los sudistas habían construido para salir a pedir refuerzos (pues la ciudad se encuentra rodeada y ellos tampoco podían abandonar la ciudad), y así lo hacen: una noche lluviosa Ciro Smith, Nab, Gedeón Spilett, Pencroff, el joven protegido de éste Harbert Brown y de último momento también Top, el perro del ingeniero, toman el globo para cruzar los bordes vigilados de la ciudad y llegar a los campamentos del norte, pero un huracán pronto los hace perder cualquier tipo de orientación. 

  Días después se ven arrojados a las costas de una isla desconocida, donde deben sobrevivir mientras idean un plan para regresar a su país mientras también buscan dar explicación a algunos sucesos bastante extraños que suceden a su alrededor, y la historia se centra precisamente en todos los métodos que utilizan para estos fines, siempre guiados de la mano por los amplios conocimientos del ingeniero. 


«La isla les había dado abundantemente minerales, vegetales y animales; y, si la naturaleza les había prodigado sus dones, su ciencia les había puesto en posición de sacar partido en cuanto se les ofrecía». 


A lo largo de su vida, Julio Verne siempre manifestó un gran interés por casi todas las ciencias, y es algo que se refleja en, si no es todas, la gran mayoría de sus obras, donde a menudo crea situaciones que pueden parecer un tanto fantasiosas para algunos, pero siempre respaldadas por el conocimiento científico que se tenía en su época, y no es difícil adivinar que es por esta razón por la que muchos consideran a La isla misteriosa como su obra maestra, pues en ella no hay nada de fantástico.

Es verdad que un principio puede resultar un poco abrumador la manera en la que se describen varios de los procedimientos que los personajes llevan a cabo para transformar los recursos con los que se encuentran, sobretodo si no se está familiarizado con ellos, pero es cuestión de acostumbrarse al estilo de escritura,
pues estas descripciones son, de hecho, el medio por el que se demuestra el punto que se busca dar a conocer con la historia: el poder del intelecto humano puede superar cualquier obstáculo, haciendo a la ciencia un elemento clave en la supervivencia del ser humano y demostrando cómo todo, aún lo más cotidiano, tiene una base en ella

Anteriormente mencioné que en la isla ocurren algunas cosas imposibles de explicar para los personajes (sucesos que califican a la isla como misteriosa), y aunque sí es algo que los llega a frustrar en más de una ocasión, convirtiendo a la falta de explicaciones en un conflicto con el que continuamente están enfrentándose a lo largo de casi toda la historia, esto nunca los detiene a la hora de seguir mejorando su asentamiento, crear pasatiempos, explorar la isla o celebrar algunas fechas, lo que nos lleva a otro punto que también me gustaría destacar: el optimismo con el que, a pesar de todas sus desgracias, los personajes se mantienen a lo largo de la historia.

Este optimismo fue de mis puntos favoritos de todo el libro. Todos nuestros personajes se muestran dispuestos a seguir trabajando sin importar qué y confían plenamente en su ciencia (la comprendan del todo no), pues es gracias a ella con la que logran no sólo sobrevivir, sino incluso alcanzar un estilo de vida relativamente cómodo, estando seguros de que tarde o temprano encontrarán la manera de regresar a su amada patria, y lo demuestran con un ¡hoy seremos alfareros! o un ¡hoy seremos herreros!, siempre bajo la guía de Ciro Smith, en quien desde un principio depositan una gran confianza para esta tarea, y eventualmente se convencen de que todo es posible si se cuenta con las herramientas adecuadas.


—En cuanto a mí —dijo el marinero—, que pierda mi nombre si no ayudo en todo lo que sea necesario, y si usted quiere, convertiremos esta isla en una pequeña América. Levantaremos edificios, construiremos ferrocarriles, instalaremos el telégrafo, y cuando esté por entera transformada, embellecida y civilizada, la ofreceremos al gobierno de la Unión. Sólo pido una cosa. 

—¿Cuál? —preguntó el corresponsal. 

—Que no nos consideremos náufragos, sino colonos que hemos venido aquí a colonizar.


Cada uno de los personajes se destaca a su manera: Ciro es admirado por todos sus compañeros debido a su serenidad y grandes conocimientos en distintos campos, la increíble lealtad de Nab es conmovedora, el espíritu aventurero de Spilett es alentador, la confianza y desmedido entusiasmo hacen a Pencroff de lo más memorable, y es muy fácil identificarse con la curiosidad de Harbert y su deseo de aprenderlo todo

Pasando a lo que yo podría considerar «negativo», en algunos casos me fue bastante complicado comprender y recordar todas las descripciones que se hacen sobre la geografía de la isla y los nombres que poco a poco se les van dando a sus distintas zonas a lo largo de la historia, por lo que la imagen que yo tenía sobre ella tendía a cambiar según lo necesitara. Sin embargo, la mayoría de las ediciones incluyen un mapa sobre ésta y es fácil encontrar uno en Internet, por lo que no debe ser un problema mayor. 

Este libro es la tercera parte de una trilogía que comenzó con las historias de 20,000 leguas de viaje submarino Los hijos del capitán Grant, aunque no es estrictamente necesario seguir un orden específico para comprenderlas, pero como aquí se hacen ciertas explicaciones sobre personajes y sucesos de las otras dos que no aparecen en sus respectivas historias (o al menos tal es el caso de 20,000 leguas de viaje submarino, pues al día de hoy no he leído Los hijos del capitán Grant), sí sería preferible que la La isla misteriosa se dejara hasta el final para un mayor impacto y comprensión. 

  Y es aquí cuando se señala el mayor error de Verne respecto a estas tres historias: su cronología. El desenlace de La isla misteriosa tiene lugar en el año 1868, y en esos momentos se hace referencia a sucesos de 20,000 leguas de viaje submarino como si éstos hubieran tenido lugar muchísimos años atrás, cuando en realidad en su libro se dice claramente que la historia tiene lugar en 1866, un año después de que Ciro Smith y sus compañeros terminaran varados en la isla. Sucede exactamente lo mismo cuando se habla de los hechos ocurridos en Los hijos del capitán Grant, que de igual forma sucede a principios de la década de 1860. Muchos atribuyen este enorme error de continuidad a que Julio Verne se dejó llevar por los lapsos en los que él mismo había escrito las distintas historias, 

 A pesar de esto último, La isla misteriosa es sin duda una historia llena de aventuras que enmarca perfectamente la grandeza de la ciencia, y que sin duda cualquier amante de cualquiera de las dos cosas puede disfrutarla a la perfección. 


«—¡La casualidad, Spilett! No creo en la casualidad, como tampoco en los misterios de este mundo. Hay una razón para todo lo inexplicable que pasa y la descubriré. Pero, entretanto, observemos y trabajemos». 

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